
Todo es posible en la Selva.
Ingrid a punto de morir, pero de qué?
Ya leímos testimonios de hombres y mujeres con apetito carnal. Secuestrados (as) y secuestradores (as). Clara tuvo a Emmanuel. Y quiénes son los posibles padres del retoño? Ya vimos a Luis Eladio saliendo emberriondao para buscar la salida de Ingrid. Síndromes de Estocolmo van y vienen. Mal de selva. Cómo será de bravo eso, que le da a uno hasta en la ciudad? Natasha Kampusch, Patricia Hearst, Elisabeth Fritzl ....... Esto no es privilegio tercermundista... la lista no termina...
Cito un pasaje del libro "Lives of Fair and Gallant Ladies" (Seignure de Brantome) que puede darnos pautas sobre el origen de los susurros y gemidos placenteros en cautiverio.
Traduccion libre:
"Hay otra forma de caridad. Muchas veces practicada con los prisioneros encerrados en mazmorras y privados de todos los placeres. En ella, las esposas de los carceleros y las mujeres que cuidan de ellos o las "châtelaines" que mantienen prisioneros de guerra en sus castillos se apiadan y les dan parte de su amor por caridad y misericordia.
Así, dichas mujeres tratan a sus prisioneros que aunque cautivos e infelices no dejan de sentir los ardores de la carne. Al nivel de sus mejores días.
Para confirmar lo que digo, les daré por ejemplo una historia que el Capitán Beaulieu - de quien les he hablado- me contó: Él estaba al servicio del finado Grande Prior de Francia, un miembro de la casa de Lorena, que le era muy apegado. Cierta vez, iendo a llevar a su señor a bordo de una fragata en Malta, fué asaltado por embarcaciones sicilianas y tomado prisionero para "Castel à mare" en Palermo, donde fué encerrado en una mazmorra muy estrecha, oscura y triste, y muy maltratado durante tres meses. Por suerte, el gobernador del castillo, que era un español tenía dos hijas muy bonitas, que oyendo sus gemidos y quejas, pidieron permiso a su padre para visitarlo, por honra del buen Dios. Y él autorizó.
Y visto que el capitán era con certeza un tipo muy galán y de buena labia como muchos, él consiguió vencerlas en la conversa, y en su primera visita ellas obtuvieron de su padre autorización para trasladarlo de su triste mazmorra a una alcoba decente y recibir un tratamiento mejor.
Y no fue solo eso, pues ellas consiguieron además licencia para visitarlo a voluntad y hablar con él. Las cosas se sucedieron tan bien, que pronto ambas estaban enamoradas de él así él no tuviese una bella figura y ellas fueran damas muy bonitas.
Y así, sin pensar en la posibilidad de una prisión más rigurosa o hasta en la muerte, él se colocó a disposición de las dos mujercitas de ganosas y de saludable apetito.
Y esos placeres continuaron sin escándalo alguno, pues fué tan afortunado en esa conquista durante 8 meses enteros, que no hubo sorpresas, ni daños, ni inconvenientes ni descubrimientos, pues en verdad, las dos hermanas se entendían tan bien y se ayudaban mutuamente, que hacian centinela generosa una a otra. Nada malo pasó.
Y él me juró, siendo mi amigo íntimo, que nunca en sus días de mayor libetad gozó de tanto placer, divesión o sentía tanto ardor y apetito que en aquella prisión - que verdaderamente fué una buena prision para él, así mucha gente diga que no existe prision buena.
Y esa epoca feliz duró 8 meses hasta que hubo una tregua con el emperador y Henrique II rey de Francia, por la cual todos los prisioneros dejaron las mazmorras y fueron liberados.
Él juró que nunca se sintió más triste que al dejar esta prision, y lamentó dejar estas lindas jóvenes con quienes estaba en tan altos favores y quienes expresaron todos los pesares posibles por su partida...."