Cuando reparé la cantidad de mujeres por atender, o mal atendidas, con necesidad de venganza, quise hacerme un implante de pipí.
Pensé tener uno a cada lado de la cadera. Para mí era suficiente.

Este chico me sorprendió por su marcada Gula. Es reconocido en su barrio en Perth como EL HOMBRE PIPI.
Así no vale. Ya no quiero cirugía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario